Ryan Giggs llegó a tener tanto respeto por Sir Alex Ferguson que prefería esconder su Ferrari antes que aparecer con él delante del entrenador del Manchester United. El histórico futbolista galés recordó que cuando tenía aproximadamente 21 años decidió comprarse un Ferrari 550 Maranello, pero sabía perfectamente que exhibir semejante automóvil siendo todavía tan joven podía provocar una reacción de Ferguson. Su solución fue sencilla: estacionarlo lejos del centro de entrenamiento para que su técnico no lo viera.
La anécdota ayuda a comprender cómo funcionaba uno de los vestuarios más exitosos de la historia del fútbol inglés.
Ferguson dirigió durante décadas a jugadores que progresivamente comenzaron a ganar enormes cantidades de dinero, convertirse en celebridades y adquirir algunos de los automóviles más exclusivos disponibles.
Sin embargo, dentro del Manchester United existía una autoridad que estaba por encima de todos.
Giggs explicó que Ferguson ni siquiera necesitaba protagonizar permanentemente grandes discusiones para conseguir que sus futbolistas entendieran cuáles eran los límites.
En determinadas situaciones, simplemente una mirada era suficiente.
Giggs podía comprarse un Ferrari, pero no quería que Ferguson lo descubriera
El detalle más llamativo es que Giggs ya comenzaba a convertirse en una figura importante del Manchester United.
Su rendimiento le permitía acceder a salarios importantes y, naturalmente, podía utilizar su dinero para comprarse aquello que quisiera. El Ferrari representaba precisamente uno de los primeros grandes lujos que podía permitirse gracias al fútbol.
Pero una cosa era comprarlo y otra completamente diferente aparecer con él delante de Ferguson.
Giggs sabía que el entrenador podía interpretar aquella exhibición como una señal de que un futbolista joven estaba perdiendo el foco o comenzando a preocuparse demasiado por el estilo de vida que acompañaba al éxito.
Por eso prefería dejar el vehículo estacionado lejos.
La imagen resulta difícil de imaginar en el fútbol actual: una futura leyenda del Manchester United bajándose de un Ferrari antes de llegar al entrenamiento simplemente para evitar que su entrenador supiera qué automóvil había comprado.
No era necesariamente miedo a recibir un castigo formal.
Era respeto por una autoridad que Giggs consideraba fundamental para mantener al vestuario concentrado.
Ferguson consiguió que ninguna estrella estuviera por encima del Manchester United
Esa filosofía terminó siendo una de las grandes características de la etapa de Ferguson.
Por Old Trafford pasaron futbolistas con personalidades enormes y reconocimiento mundial. Eric Cantona, David Beckham, Cristiano Ronaldo, Wayne Rooney y el propio Giggs alcanzaron dimensiones extraordinarias.
Pero el entrenador defendía permanentemente una jerarquía muy clara.
El Manchester United estaba primero.
Para Giggs, aquella disciplina ayudaba a impedir que el dinero y la fama modificaran demasiado rápido la mentalidad de los futbolistas jóvenes.
Ferguson entendía que convertirse en estrella también podía generar distracciones y buscaba mantener ciertos principios dentro del grupo: profesionalismo, humildad, puntualidad, esfuerzo y respeto.
La historia del Ferrari resume perfectamente esa época.
Giggs podía tener uno de los automóviles deportivos más deseados del mundo, pero cuando llegaba el momento de entrenarse volvía a sentirse como aquel joven que todavía tenía que demostrar diariamente que merecía jugar en Manchester United.
El galés terminaría conquistando numerosos títulos y permaneciendo toda su carrera profesional en Old Trafford.
Años después, aquella anécdota sigue mostrando la influencia que Ferguson ejercía sobre sus futbolistas: Giggs podía enfrentarse sin miedo a los mejores equipos del mundo, pero con 21 años prefería esconder su Ferrari antes que tener que soportar una mirada de desaprobación de Sir Alex.







