Lionel Messi podría encontrarse actualmente bastante más cerca de los 1000 goles oficiales si durante su etapa en el PSG hubiese decidido ejecutar todos los penales que tuvo disponibles, pero no fue Kylian Mbappé quien se los quitó contra su voluntad. Según el relato atribuido a Neymar, el brasileño llegó a intentar convencer a Messi para que asumiera esos lanzamientos, pero el argentino prefería compartirlos o cedérselos a sus compañeros, permitiendo que Mbappé terminara adquiriendo un protagonismo considerable desde los once metros.

La historia adquiere especial relevancia ahora que la carrera hacia los 1000 goles genera comparaciones constantes entre Messi y Cristiano Ronaldo.

Cada penal cedido representa una oportunidad que potencialmente podría haber incrementado la producción goleadora del argentino. Sin embargo, convertir todas esas ocasiones hipotéticas en goles para recalcular su carrera tampoco sería correcto: primero tendría que haber ejecutado los lanzamientos y posteriormente convertirlos.

Lo que sí puede afirmarse es que Messi voluntariamente renunció a oportunidades que habrían aumentado sus posibilidades de alcanzar antes una cifra histórica.

Y Neymar habría intentado cambiar esa situación.

Neymar quería que Messi lanzara los penales, pero el argentino prefería compartirlos

Durante la etapa en París coincidieron tres futbolistas acostumbrados a asumir responsabilidades ofensivas: Messi, Neymar y Mbappé.

Los penales podían convertirse fácilmente en una fuente de conflictos debido a que los tres tenían capacidad suficiente para ejecutarlos. Según la versión atribuida a Neymar, él mismo habría intentado que Messi asumiera una mayor cantidad.

El argentino, sin embargo, no habría mostrado interés en monopolizar esa responsabilidad.

Messi incluso protagonizó durante su carrera diferentes situaciones en las que permitió que un compañero ejecutara un penal, especialmente cuando consideraba que podía ayudarlo a recuperar confianza o aumentar su producción goleadora.

En PSG, esa distribución terminó favoreciendo especialmente a Mbappé.

El francés fue adquiriendo cada vez mayor importancia dentro del equipo parisino hasta establecerse como una de sus principales referencias ofensivas y asumir numerosos lanzamientos desde los once metros.

Eso significó inevitablemente menos oportunidades de gol para Messi.

Mbappé no le impidió llegar a los 1000 goles: Messi decidió ceder oportunidades

El titular puede provocar una comparación llamativa, pero existe una diferencia fundamental que debe aclararse.

No existe evidencia de que Mbappé haya obligado a Messi a renunciar a los penales o que deliberadamente intentara impedirle aumentar sus estadísticas. La distribución de lanzamientos respondía a decisiones deportivas y acuerdos entre los propios futbolistas.

Por eso, responsabilizar directamente al francés sería exagerado.

La verdadera pregunta es cuántos goles adicionales podría haber conseguido Messi si hubiese tenido una mentalidad completamente enfocada en maximizar sus estadísticas individuales.

Durante sus dos temporadas en París existieron penales ejecutados por otros compañeros que potencialmente podrían haber terminado en sus manos. Considerando la elevada efectividad histórica del argentino, resulta razonable pensar que algunos habrían aumentado su registro.

Pero tampoco puede garantizarse que todos hubieran terminado en gol.

La situación marca además una diferencia interesante dentro de la carrera hacia los 1000. Cristiano Ronaldo ha construido una parte importante de su extraordinaria producción manteniéndose durante largos periodos como principal lanzador de penales de sus equipos.

Messi también ha sido especialista, pero en determinados momentos decidió compartir esa responsabilidad.

Por eso, Mbappé no puede ser señalado como el futbolista que le impidió alcanzar los 1000 goles antes que Cristiano. Si Messi dejó escapar una ventaja potencial durante su etapa en París, fue principalmente porque decidió no apropiarse de todos los penales disponibles.

Una elección que años después adquiere otra dimensión, ahora que cada gol puede resultar decisivo en una carrera histórica.