La camiseta número 10 de la Selección Argentina quedaría en manos de Thiago Almada tras el retiro definitivo de Lionel Messi. El mediocampista aparece como el elegido para heredar uno de los dorsales más importantes de la historia de la Albiceleste, una responsabilidad enorme después de una época en la que ese número quedó prácticamente identificado con Messi. Más que reemplazar al histórico capitán, Almada tendrá el desafío de construir su propio camino llevando una camiseta cuya presión será inevitable.
La decisión abrirá inmediatamente comparaciones.
Durante años resultaba prácticamente imposible imaginar a Argentina jugando sus principales partidos sin Messi utilizando la 10. El dorsal acompañó al futbolista durante buena parte de su extraordinaria trayectoria internacional y estuvo presente tanto en algunos de sus momentos más dolorosos como en sus mayores conquistas.
Ahora comienza una etapa completamente diferente.
Almada tendría que asumir el número sin intentar convertirse en el nuevo Messi, porque semejante comparación podría terminar transformándose en una carga innecesaria.
Thiago Almada asumiría la camiseta más pesada de Argentina
Entregarle la 10 representa también una demostración de confianza.
Almada lleva tiempo siendo considerado uno de los futbolistas con capacidad para aumentar progresivamente su protagonismo dentro de la Selección. Su calidad técnica, capacidad para desenvolverse entre líneas y personalidad con el balón permiten imaginarlo ocupando una función cada vez más importante dentro del nuevo ciclo.
Pero utilizar la camiseta de Messi cambia inevitablemente la dimensión de cualquier actuación.
Cada partido será observado con especial atención. Cada gol provocará comparaciones y cualquier rendimiento negativo podría generar un debate alrededor de si realmente era el futbolista indicado para recibir semejante responsabilidad.
Ese escenario será prácticamente imposible de evitar.
La clave estará en comprender que Argentina no está entregándole a Almada la obligación de sustituir futbolísticamente a Messi. Está asignándole un dorsal que debe continuar utilizándose y que puede representar el comienzo de una nueva historia.
Messi fue irrepetible por características, estadísticas, longevidad y trascendencia.
Pretender encontrar inmediatamente otro jugador capaz de proporcionar exactamente lo mismo sería establecer una expectativa imposible.
La 10 continúa, pero Argentina comienza definitivamente la era sin Messi
La salida del capitán obliga a Argentina a modificar mucho más que un simple número dentro de la alineación.
Durante años, Messi fue el punto alrededor del cual giraba buena parte del funcionamiento ofensivo. Sus compañeros entendían dónde encontrarlo, cómo generar espacios para él y cuándo proporcionarle libertad para decidir partidos.
Sin su presencia, las responsabilidades deberán repartirse.
Almada puede asumir una parte de ese protagonismo creativo, pero otros referentes también tendrán que aumentar su influencia. Argentina deberá convertirse todavía más en un equipo donde diferentes futbolistas sean capaces de resolver encuentros.
Precisamente por eso la elección del nuevo número 10 tiene un enorme componente simbólico.
La camiseta continuará apareciendo dentro del campo, pero quien la utilice tendrá que hacerlo sabiendo que acaba de pertenecer al futbolista que marcó una época completa de la Selección.
Para Almada, además, puede representar la mayor oportunidad de su carrera internacional.
Recibir ese dorsal significa pasar de ser solamente uno de los talentos disponibles a quedar colocado inevitablemente bajo una atención mucho mayor.
Thiago Almada sería el encargado de utilizar la 10 después de Messi, pero su verdadero desafío no será imitarlo.
Será conseguir que, con el paso del tiempo, los argentinos puedan mirar nuevamente ese número sin buscar permanentemente al futbolista que lo llevó antes.







