Por Tomás Valle

Lo de Vinicius en la final de la Copa del Rey fue impresionante. No solo porque se lució cada vez que tocó la pelota, sino porque tuvo peleas con casi todos los rivales. Cuando el árbitro pitó el final de la primera parte, en los túneles de los camerinos estuvieron cerca de golpearse entre los protagonistas del partido.
Es que la actitud de Vinicius no le gustó para nada a los jugadores de Osasuna, aunque vale destacar que los rivales también se encargaron de buscarlo para que reaccione de mala manera y se vea perjudicado con una tarjeta roja o una situación similar que lo comprometa. Es de ambas partes el conflicto.
Si bien todo esto ocurre porque se trata de Vini, ya es un ida y vuelta constante entre los rivales y el brasileño, quien se agranda cuando más caliente está el partido. Es uno de los pocos jugadores que se alimenta del conflicto y lo toma como algo positivo. Lo que ocurrió en los camerinos podría haber salido muy mal. Al parecer todo comenzó con un intercambio de palabras entre Vini y el Chimy Ávila.
Cuando se cruzaron palabras entre ambos, el delantero del Osasuna salió directo a querer pegarle al brasileño, pero se metieron Lucas Vázquez y Antonio Rüdiger para prevenir la situación y cuidar a su compañero. Fuera del campo de juego, Ávila explicó que "Vinicius tiene mucho para dar como jugador, pero que deben corregirlo sus compañeros o el entrenador".

13/05/2025

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