Por Tomás Valle

Lionel Messi llegó a Barcelona y lo primero que le preguntaron cuando bajó del avión fue que opinaba sobre los dichos del ex representante y del tío de Griezmann, a lo que muy enojado respondió: “Estoy cansado de ser siempre el problema de todo en el club”.
Palabras fuertes del argentino, visiblemente enojado con los dichos por el entorno del delantero francés, pero no es la primera vez que acusan al capitán de Barcelona de manejar un vestuario. En Argentina se lo culpó mucho tiempo de ser quien armaba las citaciones de la selección.
Mas de una vez tuvo que contestar sobre los dichos de que le exigía ciertos jugadores a los entrenadores de Argentina porque eran sus amigos, como Ángel Di Maria y Sergio Agüero: "Es tonto pensar que son llamados por exigencia mía, ambos son figuras en sus equipos e hicieron mucho mérito para estar acá".
Debido a la gran injerencia en los equipos que participó, se supone que su voz dentro del plantel es importante, pero creer que hace y deshace a su antojo es absurdo, ya que siempre se manejó con respeto hacia sus superiores y nunca tuvo ni una queja de los mismos.

13/05/2025

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