Por Tomás Valle

Barcelona tiene la oportunidad de quedar a tan solo un punto del Atlético Madrid en el día de hoy, en el caso de que logre un triunfo frente al Valladolid. Un presente impresionante de los dirigidos por Ronald Koeman, quienes han ganado la mayoría de los partidos en las últimas jornadas, mostrando un rendimiento muy bueno.
Sin embargo, esa aparente paz que vive el conjunto catalán se vería perjudicada por un corto circuito entre el entrenador holandés y Joan Laporta. Ocurre que el presidente no está dispuesto a hipotecar el futuro de la institución por un refuerzo (Erling Haaland) y el director técnico no da el brazo a torcer y solo quiere la llegada del noruego.
No acepta la llegada de Lautaro Martínez o Timo Werner, las segundas opciones del presidente del club. Eso habría provocado el enojo de Laporta, ya que siente que no piensa en el futuro de la institución y solo le interesa su presente, sin darle el interés correspondiente a las finanzas.
En su defensa, Koeman se excusa diciendo que en el mercado de transferencias anterior aceptó que no llegue ningún refuerzo y afrontó el final de la temporada con los jugadores que tenía en su plantilla, sin caras nuevas. Ahora necesita la llegada de importantes refuerzos para poder ir en búsqueda de la Champions League y, al mismo tiempo, convencer a Lionel Messi de que continúe en el club.
Laporta, al contrario del holandés, piensa que deben llegar refuerzos, pero no puede gastar mas dinero del que tiene como presupuesto, ya que debe afrontar una deuda de alrededor de 1000 millones de euros, de los cuales 700 millones son a corto plazo, algo nunca visto. Una situación compleja que parece no tener solución alguna y podría terminar con la salida del entrenador.

13/05/2025

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